País Chile

Disciplina Teatro

Público Jóvenes | Adultos

Recomendación +16 años

Duración 50 minutos

Idioma Español

Fechas 4, 5, 6, 7, 8 y 9 de enero, 21:30 h

Precio $8.000

Una experiencia de buen teatro: un relato con sentido y trascendencia histórica, social y humana; una actuación unipersonal que siempre está abierta para traspasar al cuerpo actoral la tragedia límite de un personaje extraordinario

Radio BioBio

Ricardo III, el príncipe contrahecho es una de las últimas obras escritas por el gran dramaturgo chileno Juan Radrigán, Premio Nacional de las Artes Escénicas, fallecido en 2016. Fue en el contexto de un proyecto de reinterpretación de obras de William Shakespeare, organizado por el British Council, que nació este breve y conmovedor texto: Ricardo III enfrenta su última batalla después de haber caído herido de muerte. Despierta en una suerte de limbo, un lugar donde, al parecer, está solo, enfrentado a una gran puerta sin saber si está en un adentro o en un afuera o si está vivo o muerto. La voz de Ricardo III recorre este espacio y se devuelve a su oído como una voz ajena que lo interpela. Es la voz de la muerte, es su propia voz, que lo enfrenta a sí mismo y a las decisiones y acciones que ha tomado. Se trata de un texto poético, escrito en un lenguaje donde se pueden reconocer las plumas de Shakespeare y Radrigán simultáneamente. Rodrigo Pérez vuelve una vez más a este dramaturgo imprescindible de la historia del teatro chileno, quien en esta obra desarrolla una reflexión profunda respecto al ejercicio abusivo del poder.

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Dirección

Rodrigo Pérez

(1961)

Actor, director teatral, docente y psicólogo. Desde 1988 formó parte del Teatro la Memoria, participando en obras como La manzana de Adán, Historia de la sangre y Casa de Muñecas. En 1998 trabajó para el Teatro Municipal de Colonia, Stuttgart y Esslingen, Alemania. Con su compañía Teatro La Provincia ha dirigido, entre otros, la trilogía Patria: Cuerpo (2005), Madre (2006) y Padre (2006); Las brutas (2008), Violeta: al centro de la injusticia (2008), Diatriba de la Victoria (2010) y La viuda de Apablaza (2016). Como actor, en los últimos años ha participado en montajes como Realismo (2016-2017), Pompeya (2017- 2018) y Los arrepentidos (2018).

Dramaturgia

Juan Radrigán

(1937-2016)

Uno de los dramaturgos más destacados de la historia del teatro chileno. Durante su trayectoria, creó más de 40 obras caracterizadas por un fuerte sello social, entre ellas, Hechos consumados (1981), Balada de los condenados a soñar (1989) y Amores de cantina (2009). En 2011 recibió el Premio Nacional de Artes de la Representación, distinción que se sumó a reconocimientos como el Premio del Círculo de Críticos de Arte en 1981 y 1982, el Premio Municipal de Literatura 1983, el Premio Altazor 2005, el Premio Bicentenario de Dramaturgia 2010 y el Premio Sello de Excelencia 2011 del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.

Dramaturgo Juan Radrigán | Director Rodrigo Pérez | Actor Cristián Carvajal | Espacio escénico e iluminación Catalina Devia | Diseño de vestuario Loreto Monsalve

  • Juan Radrigán es uno de los dramaturgos chilenos más destacados de las últimas décadas, un creador que influyó fuertemente en varias generaciones y cuyo nombre está asociado a un teatro independiente, reflexivo, que puso en el centro del escenario a los desposeídos, a los marginados, en especial dentro del contexto político y sociocultural de la dictadura militar. Es autor de obras legendarias, entre ellas, Hechos consumados (1981), El toro por las astas (1982), Made in Chile (1984) y Oratorio de la lluvia negra (2012). La puesta en escena de Ricardo III, el príncipe contrahecho, fue una producción de la Corporación Cultural de Quilicura en el marco del homenaje a Radrigán, denominado “Fragmentos para La Memoria”.
  • Rodrigo Pérez no sólo es uno de los nombres de peso dentro del panorama teatral chileno contemporáneo ("el más importante director chileno surgido durante los años noventa en materia de autoría escénica", según el académico Adolfo Albornoz), también es un gran conocedor de la obra de Radrigán, con quien trabajó en varias de las últimas piezas que escribió. Es, de hecho, el director que más obras de él ha montado.
  • Ricardo III el príncipe contrahecho, presenta una evolución en la dramaturgia de Radrigán hacia un lugar en que la síntesis, precisión y finura de su lenguaje alcanzan un nivel poético notable, sin abandonar su desgarradora mirada sobre la realidad y se sitúa desde esta perspectiva en un lugar diferente a la dramaturgia más emblemática del autor.
  • A partir del personaje shakesperiano, Radrigán desarrolla una reflexión profunda respecto al ejercicio abusivo del poder y usa esta figura como pretexto para hablar de los grandes temas que fueron el motor de su escritura: el poder y su abuso, la justicia, el perdón, la impunidad y la muerte.
  • En el texto pueden reconocerse los sellos de Shakespeare y de Radrigán, un cruce de lenguajes que hace de esta obra una pieza única en la dramaturgia del autor chileno.
  • Rodrigo Pérez y Juan Radrigán. Pérez es el director chileno que más obras de Radrigán ha montado, entre ellas, varias de las que el dramaturgo estrenó en los últimos años antes de morir, como Fantasmas borrachos (1997), El príncipe desolado (1998), Perra celestial (1999), Medea mapuche (2000) y Digo siempre adiós, y me quedo (2002), y algunas del período anterior, como Pueblo del mal amor y Las brutas. “Su mirada desesperanzada, que en escena se vuelve optimista, me alucina”, ha dicho el director. En el caso de Diatriba, ya había trabajado con esta obra en 2009 en el montaje Diatriba de la Victoria.
  • Ricardo III (The Life and Death of King Richard III) es una tragedia de William Shakespeare, última obra de su tetralogía histórica que contiene, además, las tres partes de Enrique VI. Se cree que la escribió entre 1591 y 1592, al inicio de su carrera. La pieza pone en escena la ascensión y caída brutal de Ricardo III de York, tras ser derrotado por el futuro rey Enrique VIII de Inglaterra en la batalla de Bosworth en 1485, en el contexto de la Guerra de las Dos Rosas, entre las familias de Lancaster y York. Es la segunda obra más extensa de Shakespeare.
  • El poder en la obra. Sobre este tema, Pérez comenta: “El ejercicio del actor que interpreta a Ricardo III nos invita desde la hipnosis que ejerce la palabra, a profundizar en la reflexión del ejercicio del poder en nuestro tiempo y su devastadora consecuencia (…). Nos parece importante que el espectador escuche los argumentos del ejercicio brutal del poder desde la perspectiva de quien lo ejerce y ya no desde el lugar de quien lo padece”.
  • Tragedia. Género dramático en el que un protagonista heroico se ve enfrentado insalvablemente a un desenlace fatal. Su nombre proviene de la voz griega tragoedia, que significa “canto del macho cabrío”, en referencia al canto que los griegos entonaban en honor al dios Dionisio.

«Cristián Carvajal se asume y se expone por completo y su voz vibrante o en susurro se tiñe con el perfil de un texto que mezcla el tono de la prosa de Shakespeare y Radrigán»

Radio BioBio

«El texto opera como una suerte de continuación de la tragedia shakespereana, sin embargo, hay notables diferencias que hacen de este texto de Radrigán uno de los más potentes y lúcidos, demostrando un registro y una calidad que hacen imposible insistir en la caricatura del “dramaturgo de la marginalidad”»

Revista Hiedra

Una experiencia de buen teatro: un relato con sentido y trascendencia histórica, social y humana; una actuación unipersonal que siempre está abierta para traspasar al cuerpo actoral la tragedia límite de un personaje extraordinario

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«Cristián Carvajal se asume y se expone por completo y su voz vibrante o en susurro se tiñe con el perfil de un texto que mezcla el tono de la prosa de Shakespeare y Radrigán»

Radio BioBio

«El texto opera como una suerte de continuación de la tragedia shakespereana, sin embargo, hay notables diferencias que hacen de este texto de Radrigán uno de los más potentes y lúcidos, demostrando un registro y una calidad que hacen imposible insistir en la caricatura del “dramaturgo de la marginalidad”»

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