País Chile

Disciplina Teatro

Público Jóvenes | Adultos

Recomendación +12 años

Duración 90 minutos

Idioma Español

Fechas 14, 15, 16, 17, 18 y 19 de enero, 20.00h

Precio De $6.000 a $10.000

La iguana de Alessandra es un divertimento extravagante y cómico

El Mercurio

La iguana de Alessandra es la primera comedia escrita y dirigida por Ramón Griffero, uno de los renovadores y figura emblemática de las artes escénicas chilenas. Con este deslumbrante montaje musical, nos conduce a un viaje por el tiempo y el espacio de grandes momentos históricos del siglo XX: Alessandra, interpretada por Paulina Urrutia, es la esposa de un destacado astrónomo que emprende una travesía por distintos momentos de la historia y por diversos rincones del mundo. El viaje parte en Venecia durante la Segunda Guerra Mundial, donde rescata a una iguana llamada Jazmín que la hará descubrir emociones ocultas. En este periplo, Alessandra nos conducirá a la China de Mao, a la España de Lorca y Franco, al Chile del frente popular, y será enfermera sin fronteras en la Siria del ISIS. A través de música, cantos, coreografías, un elenco de diez actores y una cuidada puesta en escena, Griffero trae a Santiago a Mil esta comedia que cautivó al público en 2018, para recordarnos que, en un mundo lleno de tragedias, todavía hay lugar para la felicidad y la risa.

| Multimedia

Dirección y dramaturgia

Ramón Griffero

(Chile, 1954)

Es uno de los directores y dramaturgos más importantes del teatro chileno, destacado referente artístico de la escena latinoamericana y renovador del teatro contemporáneo a través de su teoría escénica conocida como “Dramaturgia del espacio”. Tras su exilio, en los años 80 funda el Teatro Fin de Siglo en el mítico El Trolley, espacio de creación y resistencia artística contra la dictadura. Ahí estrenó montajes como la trilogía Historias de un galpón abandonado, Cinema, Utoppia y 99 La Morgue. Ha escrito catorce obras, entre ellas, Río Abajo (1995), Tus deseos en fragmentos y Prometeo el Origen (2014), que se han presentado en múltiples escenarios de América y Europa, y publicadas en diversos idiomas. Entre los numerosos reconocimientos obtenidos, se encuentra el Premio Loth, de Egipto, por su contribución al desarrollo del teatro contemporáneo mundial. Actualmente es el director artístico del Teatro Nacional Chileno.

Dirección y dramaturgia Ramón Griffero | Elenco Paulina Urrutia, Pablo Schwarz, Omar Morán, April Gregory, Taira Court, Felipe Zepeda, Alejandra Oviedo, Juan Pablo Peragallo, Italo Spotorno, Gonzalo Beltrán | Asistente de dirección Ricardo Balic | Música Alejandro Miranda | Coreografías Gonzalo Beltrán | Escenografía y vestuario Daniela Vargas | Iluminación Guillermo Ganga

  • Ramón Griffero es uno de los creadores teatrales esenciales de la escena chilena y un nombre fundamental de la historia teatral reciente. Es quien introdujo en los años 80 la posmodernidad en el teatro local, en una época en que sus montajes fueron parte importante de la resistencia cultural y política a la dictadura militar. Sus obras son reflexiones profundas sobre la sociedad contemporánea y entre las huellas que ha dejado en la teoría teatral está la llamada "Dramaturgia del espacio", una propuesta estética que define como "un estudio de la unión entre las poéticas del texto y las poéticas de espacio".
  • La iguana de Alessandra es la primera comedia de Ramón Griffero, lo que convierte a la obra en un hito en su carrera: "Creo que ese cambio tiene que ver con esta nueva época. Durante el siglo XX nuestro motor era encontrar razones por las que morir. Uno pensaba que estaba bien morir por la religión, por la patria o por la utopía. Ahora eso nos parece absurdo. La pregunta ahora es por qué vivir. Y eso implica más felicidad, más comedia. Eso estoy explorando en esta nueva obra", ha dicho el director y dramaturgo.
  • El destacado elenco de la obra, encabezado por Paulina Urrutia y Pablo Schwartz —y a quienes se unen talentos nuevos— fue uno de los aspectos más destacados por la crítica y el público. La iguana de Alessandra, de hecho, está dedicada a Urrutia.
  • En tiempos oscuros, donde reinan discursos pesimistas, Griffero propone ver la realidad desde una perspectiva diferente: "Con el paso del tiempo vemos cómo los grandes emprendimientos sociales del siglo XX que fueron tragedias hoy se vislumbran como grandes escenas de una comedia humana. Parafraseando a Karl Marx, la historia se da primero como tragedia y luego como comedia. Y ese es el punto de vista que asume este montaje”, explica.
  • Uno de los ejes de esta pieza es el destacado trabajo musical que hizo Alejandro Miranda, uno de los principales compositores teatrales y quien ha participado en más de 50 montajes. Tonadas, rancheras, pasos dobles, cantos islámicos y ópera china constituyen la columna vertebral de esta obra, en la que el sonido marca el ritmo de la interpretación.

  • Dramaturgia del espacio. Teoría creada por Ramón Griffero y que constituye una propuesta estética de dramaturgia en que la escena es un dispositivo de narrativa visual, "donde los encuadres y los planos son elementos significativos de un lenguaje en el cual convergen la escenografía, la iluminación y la música", según el sitio Memoria Chilena. En palabras de Griffero: "Me interesa cómo el hombre siempre para representar su imaginario visual recurre al rectángulo —dice, en referencia a la fotografía, al cine, la pintura, la televisión e internet—. Me interesa como se construye el gesto de creación sobre el rectángulo escénico, espacio que no conlleva ni modelo ni ideología", agrega.
  • Griffero y el teatro como resistencia. En los años 80 las artes eran una forma de resistencia contra la dictadura, y Griffero fue parte de esa fuerza política y contracultural: "Cuando llegué a Chile (tras volver de Bélgica) fundé el Trolley, un lugar mítico que reunió a varios artistas de diferentes disciplinas (...) Generamos un espacio donde la censura no existía y logramos renovar el lenguaje artístico en el país", contó hace poco en el diario La Tercera. Hoy, dice, "el teatro también es un lugar de resistencia en contra de la cultura de mercado. Nosotros seguimos defendiendo el arte como la búsqueda del saber en contra de una cultura dominada por la farándula y el mercado".
  • Teatro Nacional Chileno. Antiguamente llamado Teatro Experimental de la Universidad de Chile (TEUCH), fue fundado en 1941 a partir de una idea del legendario actor, director y dramaturgo Pedro de la Barra y en el que participaron actores como los hermanos Héctor y Santiago del Campo, María Maluenda y Bélgica Castro. Tras el golpe militar, sus miembros son expulsados y varios parten al exilio. Desde 1975, cambia de nombre a Teatro Nacional Chileno, todavía a cargo de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, pero entra en un largo período de decaimiento. En 2017, tras un concurso público, se elige a Ramón Griffero como director, y La iguana de Alessandra es uno de los primeros montajes de esta nueva etapa. Al respecto, el crítico Pedro Labra dijo: "al Teatro Nacional le hizo muy bien la designación de Ramón Griffero como su nuevo director. Ver La iguana de Alessandra da la impresión de que el conjunto de la U. de Chile recupera al menos parte del poder de convocatoria y el brío artístico de la compañía que fue eje del quehacer teatral capitalino en sus comienzos".

«No se puede dejar de admirar la audacia del imaginario de Griffero (...) Una propuesta que seduce por su gran sentido del espectáculo»

El Mercurio

«Además de entretenerse con la historia, (el público) verá en escena a un elenco de antología, encabezado por Paulina Urrutia y Pablo Schwarz»

La Tercera

«Escénicamente, el montaje es espectacular (...) Griffero sostiene la puesta en escena con inteligencia y pulcritud»

El Mostrador

La iguana de Alessandra es un divertimento extravagante y cómico

El Mercurio

«No se puede dejar de admirar la audacia del imaginario de Griffero (...) Una propuesta que seduce por su gran sentido del espectáculo»

El Mercurio

«Además de entretenerse con la historia, (el público) verá en escena a un elenco de antología, encabezado por Paulina Urrutia y Pablo Schwarz»

La Tercera

«Escénicamente, el montaje es espectacular (...) Griffero sostiene la puesta en escena con inteligencia y pulcritud»

El Mostrador