El tiempo de las mujeres

| El tiempo de las mujeres

6 de Diciembre de 2018

HAN ALZADO SU VOZ EN TODO EL MUNDO PARA EXIGIR IGUALDAD Y RESPETO, Y RECLAMAR EL LUGAR QUE LES CORRESPONDE EN LA SOCIEDAD, LA CULTURA, LOS IMAGINARIOS SOCIALES Y LAS ESFERAS DE PODER. EN LA VERSIÓN XXVI DE SANTIAGO A MIL CELEBRAMOS ESTA RENOVADA TOMA DE CONCIENCIA CON EL TRABAJO ESCÉNICO DE GRANDES CREADORAS PROVENIENTES DE DISTINTOS RINCONES DEL PLANETA.

Las mujeres en las artes escénicas -como en todas las artes- marcan visiones diversas y abren nuevos espacios para observar, sentir y pensar. Creadoras de diferentes orígenes y disciplinas presentan en el festival obras radicales que reinterpretan y cuestionan los modelos culturales y sociales no solo desde un feminismo consciente, sino también a partir de una gran libertad creativa. Los temas que abordan son diversos: desde la intimidad, lo político, la memoria y el poder, hasta los límites ficticios de los roles sexuales, la espiritualidad, las relaciones amorosas y las formas en que el lenguaje se escribe en el cuerpo. Colectivos teatrales femeninos de Alemania y Argentina se suman al trabajo de coreógrafas y bailarinas de enorme talento y prestigio como Dada Masilo, de Sudáfrica y Shantala Shivalingappa, de India; mientras que la performer ruandesa Dorothée Munyaneza presenta un testimonio desgarrador del genocidio en su país. Por supuesto, se hará presente el trabajo de chilenas fundamentales: además del homenaje a las coreógrafas Paulina Mellado, Elizabeth Rodríguez y Nuri Gutes, podrán verse obras de destacadas directoras, entre ellas, Manuela Infante, Trinidad González, Teresita “Tita” Iacobelli, Alexandra von Hummel y Manuela Oyarzún.

Teatro


Historia y memoria a varias voces Lo personal es político: esta premisa del feminismo también es la clave del trabajo de She She Pop, colectivo teatral de mujeres fundado en la década de 1990 en Alemania. Es considerada una de las compañías de teatro posdramático más importantes de su país y de Europa por el uso de la biografía y la intimidad de sus integrantes para articular textos que cuentan historias colectivas. Presentan dos de sus obras más aplaudidas y trasgresoras tanto política como escénicamente. Schubladen (Cajones) es una historia fragmentaria contada por seis mujeres: tres de ellas son miembros de She She Pop y fueron criadas en Alemania Occidental; y sus tres invitadas, en cambio, crecieron en Alemania Oriental. Juntas reconstruyen sus pasados a través de cajas donde guardan recuerdos, extractos de cartas, diarios y otros textos, enfrentando esa realidad personal a un macrorrelato histórico impuesto. Es una performance en tiempo real, ya que las actrices se cuestionan sobre escena quiénes son para la otra, para sí mismas y para los demás, intentando iluminar aspectos nebulosos de sus vidas y de la historia alemana. El drama de un país dividido, de una frontera que marcó el mundo, se vuelve presente, y las huellas que dejó en sus habitantes atraviesan un relato que nunca deja de contarse, pues sigue manifestándose en las memorias individuales y colectivas. Oratorium, estrenada a comienzos de 2018, también supone un cuestionamiento histórico y un nuevo formato teatral, donde elenco y público se ponen al mismo nivel para revisar un tema tan común como conflictivo: la propiedad privada. Siguen la Lehrstück theorie de Bertolt Brecht, que proponía desdibujar los límites clásicos entre actores y audiencia para eliminar la alineación perceptiva del arte, y para reconocer así las subjetividades y quiebres que hacen imposible la representación teatral clásica. No se trata de una reflexión densa, sino más bien carnavalesca, a través de la que She She Pop busca modificar las estructuras convencionales para que cada cual se cuestione sus relaciones con las posesiones, con lo colectivo y con las formas en que definimos quiénes somos.

El cuerpo del lenguaje

Una mujer oyente (interpretada por Wiebke Puls, una de las grandes actrices alemanas) se enfrenta a una mujer con discapacidades auditivas (Kassandra Wedel, coreógrafa y ganadora del campeonato alemán de hip-hop inclusivo) para indagar juntas cómo lo verdadero y lo falso se inscriben en el cuerpo. Luegen (Mentiras) explora la diversidad de los lenguajes y pone en cuestión las palabras y el predominio de la cultura visual. Según estudios, mentimos entre 2 y 200 veces al día, dependiendo de qué entendemos por mentir: (no)verdades, (pos)verdades, exageraciones, omisiones, cortesía, frases hechas. En esta obra vemos cómo esas mentiras se encarnan y trastocan lo físico. La premiadad directora alemana Verena Regensburger (1990) explica que el eje de este montaje son las diferencias entre la comunicación lingüística y física: “la percepción visual puede engañarnos: lo que uno muestra con sus expresiones faciales y gestos, con el lenguaje corporal, puede ser tan malinterpretado como las palabras”, ha dicho la creadora, una de las nuevas y más destacadas figuras de la escena europea.

Masculino Femenino

El grupo teatral Piel de Lava, uno de los colectivos más destacados de la escena teatral Argentina –formado por cuatro aplaudidas actrices y escritoras– celebró el año pasado sus quince años de trayectoria con una temporada de sus obras en el reputado Teatro Sarmiento de Buenos Aires. Han creado una dramaturgia colectiva propia (publicada por la editorial Entropía) con los montajes Colores verdaderos (2003), Neblina (2005), Tren (2010) –presente en Santiago a Mil 2010–, Museo (2014) y, ahora último con Petróleo. Se trata de una historia de tonos jocosos sobre las ficciones de los géneros, sobre el cuerpo en el trabajo y las exigencias de los hombres vistas desde lo femenino. Cuatro actrices interpretan en clave de comedia a hombres encerrados en un tráiler junto al pozo petrolero que deben secar, insertos en un ambiente tan desolado como inclemente.

DANZA

Amor sin barreras

Amor sin barreras Tal como ocurría en el siglo XVII, en esta versión de Mucho ruido por nada, de Shakespeare, los roles de las mujeres son interpretadas por hombres, pero lo hacen sin ninguna caracterización ni maquillaje: se trata de personajes masculinos en papeles originalmente femeninos. Así, una de las comedias más revoltosas del dramaturgo inglés se convierte en una emocionante defensa del amor más allá de los géneros. Estrenada en 2016, esta obra fue un gesto político fuerte en Perú, al interior de la discusión de las leyes de unión civil y de discriminación para parejas del mismo sexo. Su directora, Chela de Ferrari, se presentó en Santiago a Mil 2016 con La cautiva, y este año vuelve con un montaje festivo en que los actores arman una banda de músicos –y lo hacen tocando a Los Beatles en ritmo de salsa– y en el cual el público es integrado en el escenario, algo que también se hacía en el teatro isabelino. Su intención es mostrar que el amor va más allá de los géneros y que los estereotipos sexuales pueden derribarse.

Cisnes africanos

La unión de danza clásica, danza contemporánea y danza africana de la joven coreógrafa y bailarina Dada Masilo (Sudáfrica, 1985) ha fascinado al mundo por la osadía con que reinterpreta ballets clásicos. En Swan Lake (El lago de los cisnes) no solo trastoca la historia original –el príncipe Sigfrido muere de amor por un hombre–, sino además incluye temas actuales como la homofobia, la amenaza del sida y los estragos de la colonización europea en su país y continente. La idea nació cuando practicaba un solo con su pasaje favorito de este ballet y se dio cuenta de que el relato se podía contar a partir de un nuevo lenguaje dancístico: se demoró tres meses en articular apenas 6 minutos, uno de los puntos más altos –de muchos– en esta singular versión. Con 12 intérpretes sudafricanos, entre ellos, elegantes hombres con tutús, la obra incluye otras piezas musicales además del clásico de Chaikovski, entre las que se cuentan composiciones de Arvo Pärt, Steve Reich y Camille Saint-Saëns. “Estas melodías le entregan dinamismo al espectáculo y lo mantienen fresco. Con una música tan famosa como la de Chaikovski, el público cree que sabe a lo que viene, pero luego escucha algo distinto y le llama la atención. Los bailarines también cantan y hablan. Quise hacerlo real, no una fantasía como en el ballet clásico. En algunas escenas, por ejemplo en la boda, cantamos tal como se hace en las celebraciones tradicionales africanas. También hay gritos y aullidos, ruidos y sonidos tomados directamente de nuestra cultura”, señala Dada Masilo. Una cultura lejana que maravilla por su vitalidad y arrojo.

Un momento de lucidez

Swayambhu significa “lo que ocurre espontáneamente” o “lo que aparece por sí mismo”. En sánscrito, se refiere a una piedra cuya forma recuerda las características de algún dios, ya sea la cabeza de elefante de Ganesha o los gestos de Shiva, el señor de la danza. De ahí que el título de esta obra de danza tradicional india, de la tradición Kachipudi, se refiera a una experiencia repentina de percepción, un momento de absoluta lucidez en el que la realidad revela su verdadera naturaleza: un campo infinito de unidad, fluidez y energía. Su intérprete y creadora, Shantala Shivalingappa, deslumbró a grandes creadores como Peter Brook, Maurice Béjart y Pina Bausch, quienes la invitaron a participar en varios de sus proyectos. Nacida en India y criada en Francia, aprendió a bailar con su madre, la célebre bailarina Savitry Nair, y fruto de su técnica y gracia extraordinarias, también ha sido parte de espectáculos de danza contemporánea. En esta, su primera actuación en Chile, se presentará junto a cuatro músicos en escena. Una oportunidad única para ver en vivo a una leyenda de la danza de India y para admirar una lección en siete movimientos de un arte ancestral.

107 interpretaciones para una ruptura amorosa

Desde hace cuatro décadas, la artista, escritora, fotógrafa y directora francesa Sophie Calle (1953), considerada una de las creadoras más importantes de la escena del arte contemporáneo mundial, ha explorado la relación entre el arte y la vida, poniendo al centro de su obra su intimidad y la de los otros. Cuídese mucho (Prenez soin de vous), muestra que representó a Francia en la Bienal de Venecia de 2007 —y que desde entonces ha dado la vuelta al mundo—, es un ejemplo notable de su vocación por escudriñar en sí misma y en los demás: Calle hizo de una ruptura amorosa una obra de arte, al pedirle a 107 mujeres que leyeran o interpretaran el correo de despedida que le envió una expareja. El título de la exposición hace referencia a la frase final del e-mail, una petición que se tomó muy en serio: su forma de “cuidarse” fue hacer que otras personas — una criminóloga, una jueza, una psicoanalista, una vidente; escritoras, editoras, doctoras, sexólogas, bailarinas e incluso actrices como Jeanne Moreau o Victoria Abril y cantantes como Laurie Anderson o Christina Rosenvinge— analizaran la carta por ella desde un ángulo profesional. El resultado es una muestra polifónica, una suerte de coro de voces femeninas que hicieron de su dolor algo propio; un extenso gabinete de pequeñas obras en formato de anotaciones, dibujos, fotografías, canciones y videos. Una manera inteligente y sensible de devolverle la palabra a las mujeres y de cuestionar el histórico papel pasivo de éstas en las relaciones románticas. La presentación de Cuídese mucho en Santiago a Mil es parte de una alianza con el Museo de Arte Contemporáneo (MAC), enmarcada en el modelo colaborativo de la gestión de Fundación Teatro a Mil.