El imaginario de Orgiología, la obra que celebra la libertad sexual

| El imaginario de Orgiología, la obra que celebra la libertad sexual

4 de Septiembre de 2018

El montaje regresa en Santiago a Mil con una atrevida propuesta que celebra la sexualidad libre y desordenada, proponiendo un nuevo lenguaje creativo en la escena contemporánea: la transescena.

Lorena Caimanque

Mezcla de danza, performance y teatro, Orgiología vuelve a los escenarios tras su exitoso estreno a comienzos de este año. Codirigida por Paula Sacur y Ernesto Orellana, esta creación cuestiona las formas en que observamos y habitamos nuestras sexualidades, celebrando la libertad, el erotismo y las diferencias corporales y sexuales existentes: “La obra presenta un imaginario contrasexual que utiliza a la orgía como material de inspiración. Planteamos una lectura del acto sexual colectivo desde una perspectiva no binaria ni sujeta a patrones de género”, explica el también director de la compañía Teatro Sur, Ernesto Orellana.

De la mano creativa de Ernesto Orella y Paula Sacur, Orgiología une al teatro y la danza para proponer un montaje que, según sus autores, desborda cualquier disciplina para mostrar al cuerpo desnudo como una posibilidad de reafirmación de la libertad: “el desnudo es finalmente una provocación en un país que oculta su cuerpo, porque en Chile la sexualidad libre es muy condenada, invisibilizada y sólo privada. Además, es sólo genital, y el sexo es más que eso”, dicen sus directores.

Si bien es el primer trabajo que ambos dirigen, se conocen hace más de diez años. Paula cuenta que fue trabajando juntos en el proyecto de educación artística Eskuela Itinerante de Teatro que descubrieron su afinidad creativa y la naturalidad con la que sus disciplinas se complementaban: “Mientras estábamos en la Eskuela Itinerante empezó a pasar que los testimonios pasaron de ser relatos textuales a expresiones corporales. Entonces ahí nos dimos cuenta que haciendo clases juntos teníamos súper buen diálogo, y que finalmente las piezas que lográbamos eran muy performáticas. Vimos que nuestras disciplinas podían dialogar, y sobre todo que nos gustaba transgredirnos, cuestionarnos lo que hacíamos”.

Esta afinidad creativa fue tomando forma gracias a un arduo proceso de investigación, que incluyó el estudio de grandes referentes de la disidencia sexual, entre ellos, el filósofo feminista Paul Preciado y la activista boliviana María Galindo. “Paul Preciado piensa la sexualidad desde lo no hegemónico, cuestiona, por ejemplo, la heterosexualidad reivindicando la masturbación por placer, la sexualidad no reproductiva, no binaria y libre. Incluso aquella que no necesariamente se vincula con lo corporal. Son finalmente nuevos imaginarios, alejados de la norma heterocentrista que de alguna manera invisibiliza el resto”, explica Ernesto Orellana, quien además es miembro del Colectivo Utópico de Disidencia Sexual, CUDS.

De María Galindo, agrega, tomaron una de las frases que inspira Orgiología: no hay libertad política si no hay libertad sexual.“Nosotros nos adjudicamos esa frase de alguna manera pidiéndosela prestada a esta autora. Lo que hace María Galindo es develar la homofobia naturalizada incluso en los progresismos de izquierda. Eso pasa en Chile también. Entonces, la libertad política no va a existir en la medida que no seamos conscientes de las opresiones que el hombre hace sobre las minorías sexuales, por eso uno habla de disidencia”.

Orgiología, dice el director teatral, además de provocar al orden cultural chileno, busca proponer otros imaginarios escénicos, “yo creo que lo que puede hacer el arte es despertar imaginarios alternativos. Nos dedicamos mucho en el teatro a denunciar y de pronto te das cuenta que la gente ya sabe eso, y yo me pregunto pero qué imaginamos, qué otras posibilidades de pensarnos construimos. Eso es lo que al menos a mí como creador me interesa porque siento que carecemos de esos imaginarios”.

Lo poético en Orgiología

Orgiología es una palabra creada especialmente para esta investigación: una invención. Se inspira, dicen sus autores, en las celebraciones orgiásticas paganas grecolatinas y precolombinas, en la post-pornografía, los placeres sádicos y las escenas del infierno donde sodomitas y prostitutas eran incineradas: “Para este montaje investigamos la historia de la orgía. Revisamos su raíz mitológica y cómo el cristianismo le entrega un carácter peyorativo y condenatorio. Además, en el intento de descolonizarnos de la historicidad eurocentrista, también estudiamos lo que ocurrió en Latinoamérica, y la manera libre y desordenada en la que culturas como la Mochica (noreste del Perú) vivían su sexualidad. Todo esto sirvió de inspiración”, cuenta Ernesto Orellana.

Paralelamente a toda esta investigación, se trabajó en transgredir las propias barreras de los intérpretes de Orgiología. En este proceso fue clave el trabajo realizado por la codirectora del montaje, Paula Sacur. Investigadora somática y escénica, intérprete y docente de danza contemporánea, Sacur se ha especializado en otras formas de abordar el movimiento, inquietud que la tiene hoy en día realizando un Magíster en Cuerpo y Cognición en la Universidad Federal de Bahía (Brasil): “hace unos años comencé a especializarme en una técnica llamada Body-Mind Centering (BMC), que más que una disciplina, me permitió traer otras cosas a escena porque surge de la experiencia y los intérpretes entran en la profundidad del cuerpo para entender cómo funciona. Eso se vinculaba bastante con lo que quería mostrar Orgiología”.

En Orgiología, agrega Sacur, se buscaba profundizar qué le pasa internamente al cuerpo en el acto sexual: “Para eso buscamos la definición de orgasmo y trabajamos con esas exaltaciones de los órganos, y en cómo uno puede buscar internamente en esa corporalidad gracias a la metodología BMC. Lo interesante de Orgiología es el dispositivo que propone porque invita al espectador a ser parte, pues se está cerca de estos cuerpos que buscan la exaltación. Creo que este proyecto provoca y plantea el deseo sexual desde una mirada súmamente poética. La invitación es a sentir y percibir abiertamente cómo se vive esta nueva sexualidad”.

Transgredir las fronteras disciplinarias

Creada por un grupo de artistas e investigadores provenientes de la danza contemporánea, el teatro, la performance, la música y activismos de disidencia sexual, Orgiología propone un nuevo lenguaje de creación en la escena contemporánea: la transescena. Sobre el significado de este concepto, Ernesto Orellana comenta: “es una manera de liberarse de las fronteras que establece la disciplina, entendiendo precisamente a lo disciplinario como aquellas normas que de alguna manera generan fronteras en las corporalidades”.

¿Y cuál es la diferencia con lo transdisciplinario?

La diferencia con la transdisciplina es simplemente que en lo transescénico hay un posicionamiento político. Estamos trabajando directamente lo sexual, en un territorio que no tiene que ver con lo disciplinario, sino con lo político en esas corporalidades. Lo transescénico es de alguna manera utilizar este vínculo entre escena y sexualidad, pues en el prefijo “trans” hay una connotación muy sexual, algo que está desestabilizando al orden hegemónico, transgrediendo al género y a la sexualidad normativa.

¿Cómo lo transescénico atraviesa estas normas?

Lo interesante es que en el proceso de creación de lo transescénico la danza transgrede a la performance y la performance a la danza. Y a mí lo que me interesa investigar es precisamente cómo transgredir estas prácticas, por eso hablo de lo transescénico, porque finalmente la performance, la danza y el teatro, si uno las vacía de sus fronteras disciplinares, son lenguajes escénicos. Y a mí lo que mueve investigar es la escena, lo escénico más allá de la disciplina.

¿Por qué se elige a la danza como lenguaje principal?

Porque me interesaba que el trabajo fuese sólo corporal, una experiencia sensorial física. La idea era investigar la danza porque también siempre me ha parecido interesante cómo se genera contenido a partir del movimiento. Esa posibilidad de pensar desde el cuerpo resultaba muy atractiva para esta obra.

¿Cuál ha sido la recepción del público?

La gente llega pensado casi que va a ver pornografía y se da cuenta que es algo muy poético, bien visual y plástico. Queremos pensar la sexualidad desde la poesía, preguntarnos cómo nos estamos relacionando sexualmente, desde ese contexto surge la obra también. En el fondo Orgiología busca proponer la posibilidad de imaginar la sexualidad de manera más libre y sensible.