EL PODER DE ACTUAR

Las artes escénicas tienen el poder de hacernos reflexionar, remover y transformar nuestras vidas. La potencia movilizadora del rito colectivo, del encuentro y convivencia de lo diverso es el rol que Santiago a Mil se propone provocar cada año: ser un espacio donde artistas y públicos impulsen una tregua, un paréntesis para recomponer el sentido de comunidad, vibrar juntos e imaginar otros mundos posibles.

Bajo el lema de El poder de actuar, Santiago a Mil es un festival con un rol público, convocante y siempre dialogante con las preocupaciones de las ciudadanía.

No hay nada más propio de la condición humana que el poder de actuar.

Actuar juntos, tomar la iniciativa e irrumpir el flujo de lo establecido. Cuestionar y remover prejuicios, emancipar ideas y componer nuevos caminos.

Actuar para resistir injusticias y luchar por una sociedad más inclusiva.

Actuar para incidir en las decisiones políticas e insistir en la importancia de las culturas y las artes para el desarrollo social y simbólico del país.

Actuar para revolucionar nuestras maneras de pensar, de seguir creando y expandir el horizonte de sentido para imaginar utopías.

Actuar para transformar nuestras ciudades, recuperar espacios y reconquistar el rito de lo colectivo.

Actuar para volver a conectarnos, reconocernos en la diferencia y ser parte del cambio.

Por una sociedad más justa, dialogante y sustentable, hoy, más que nunca, creemos en el poder de actuar.

FOCOS CURATORIALES

En tiempos en que nos preguntamos qué hacemos y hacia dónde vamos, entre barbarie y civilización, desolación y esperanza, el arte asume un rol gravitante en la reflexión de nuestro tiempo. Las y los artistas ponen en tensión realidades y ficciones, cuestionan verdades establecidas, derriban prejuicios y trazan preguntas que problematizan las preocupaciones y relaciones humanas de la sociedad actual. Una forma de subir a escena para plantear temas e historias muchas veces olvidadas, invisibilizadas, en un intento por revitalizar la memoria a través de los cuerpos y los testimonios, de exponer las problemáticas y cosmovisiones de los pueblos originarios, de descolonizar relatos y lenguajes. De visibilizar la diferencia, denunciar abusos e imaginar utopías, distopías o futuros (im) probables.

FÁBRICA DE CREACIÓN – El poder de la colaboración.

Lo que nos mueve es contar historias creando un diálogo entre artistas y públicos, donde la apuesta de Fundación Teatro a Mil por realizar coproducciones se ha transformado en una inversión real para impulsar un ecosistema complejo que moviliza personas, quehaceres, recursos y relatos. Lemi Ponifasio, Severine Chavrier, Antu Romero, Daniel Veronese, entre otros, son parte de esta propuesta que provoca diálogos creativos, influencias e inspiraciones mutuas entre artistas.

CONTINGENCIA EN ESCENA - El poder de repensar el mundo.

El diálogo urgente entre sociedad y cultura se pone al centro de las creaciones y preocupaciones de las y los artistas. Reflexionar, debatir y abrir la escena a preguntas necesarias e incómodas: migraciones, problemáticas de género, memoria, política, pueblos originarios y medio ambiente. Los dispositivos escénicos transitan los límites entre ficción y realidad, llevan la intimidad al escenario, para hurgar en revoluciones, experiencias y testimonios sobre el cuerpo.

HORIZONTES LATINOAMERICANOS – El poder del territorio.

Voces fuertemente arraigadas en sus geografías, raíces y conflictos, proponen desde la escena lecturas renovadas que problematizan la historia, política y sociedad de un subcontinente sincrético y diverso. Estéticas y lenguajes que buscan desmarcarse de los vestigios del colonialismo, fusionando tradiciones e influencias, reinventando códigos e incorporando preocupaciones actuales que cruzan nuestras sociedades.

HECHO EN CHILE – El poder de la creación local.

El sello del teatro chileno da la vuelta al mundo alimentado de talentos, diversidad de lenguajes y trayectorias, junto a una fuerte base crítica y reflexiva. Arte, sociedad, historia y política son parte de los temas que cruzan la programación que se compone de la selección de obras de un jurado autónomo de Teatro, Danza y Regiones (Valparaíso, Concepción y Antofagasta), en un criterio que prioriza excelencia artística, dramaturgia chilena y propuestas contemporáneas, además de la categoría Invitados especiales y coproducciones de Fundación Teatro a Mil.

CUERPOS ESCÉNICOS – El poder de los cuerpos.

La fuerza del movimiento, la cadencia y ritmo de cada gesto, cuerpos diversos, cuerpos disidentes, cuerpos insurrectos. La danza y performance le devuelven al cuerpo su poder comunicante, como soporte milenario, universal, libre, pero también como campo de batalla. Un poder que trasciende territorios, conceptos y convenciones para hablarnos de micro luchas, visibilizaciones, convicciones y conexiones profundamente humanas.

FUTUROS PÚBLICOS – El poder de los más jóvenes.

Desde su origen, Santiago a Mil ha tenido una vocación familiar, donde las nuevas generaciones tienen un espacio privilegiado: son los públicos del mañana. Son el recambio que veremos en las butacas, jóvenes que han sido testigos de un mundo vertiginoso, son los nativos digitales y quienes han liderado un cambio de consciencia frente al cambio climático. Ante sus sueños y esperanzas, el festival es un espacio abierto y acogedor para estos jóvenes, niñas y niños, donde las artes escénicas se convierten en lenguaje universal y común para acoger temas que les importan y que pueden compartir con diferentes generaciones.

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